Bueno queridos amigos/as, creo que ya viene siendo hora de que hagamos un poco cuenta de cuáles han sido los primeros “pasos” de este humilde proyecto de organizar salidas de montaña de forma seria y programática. Es decir, nuestro proyecto de que lo de “ya iremos al monte algún día” no se quedase en papel mojado, y se concretase y materializase en una rutina, en una pasión, en una auténtica organización.

Así, que podemos decir que esta iniciativa nació allí por Octubre o Noviembre de 2005 con la ascensión piloto a Peña de Alba (1075m) partiendo desde Elizondo. La verdad, que fue una experiencia gratificante, pero bastante aventurada. Con más de un despiste de principiantes, desorientaciones, sufrimiento (más moral que físico), pero por suerte con muy buen humor. Y todo eso, a pesar de que necesitamos prácticamente toda la mañana para localizar nuestra deseada cumbre, se encontraba a un par de kilómetros de Elizondo, una distancia similar a la que existe entre Uharte y Barañain, o la Txantrea y Noain. Así, si salimos de Elizondo a las nueve y media o 10 de la mañana para comenzar la caminata que nos conduciría hasta Peña de Alba, hacia la una y media de la tarde todavía no habíamos empezado a ascender por su ladera. La verdad, que a partir de ahí todo transcurrió con tranquilidad, tanta tranquilidad, que hubo muchas posibilidades de pasar la noche en el bosque. La noche se empezaba a echar encima, ya se sabe que las tardes de otoño son traicioneras y cuando menos se lo espera uno no se ve más luz que la del candil. No obstante, se consiguió no sólo encontrar el camino sino tener tiempo para echar unos ‘pintxos’ en la capital del valle del Baztán.
Pero estas salidas,no era ‘Pausoka’ porque este proyecto ni siquiera se estaba gestando, pero era la confirmación de que la gente de la cuadrilla tenía interés, que algo se estaba moviendo, que quizás ir más a menudo al monte podía ser una alternativa consolidada.
A esta salida le siguieron otras en solitario durante los meses de octubre y noviembre. Xabi Erro y Joxepo coronaron la Peña de Izaga. Joxepo y yo (Dani) coronamos un precioso 19 de noviembre, perfecto día de otoño y con cielos despejados, a la señora del Baztán, Saioa. Más tarde, en diciembre con duras condiciones climatológicas (mucha lluvia, frío y nieve), y sin poder hacer efectiva la cumbre, Joxepo, su hermano y el mendas, intentamos hacer el Adi desde Sorogain.
Evidentemente en todo este periodo de tiempo algunos como Joxepo han hecho cumbres, escalada en hielo y demás destrezas alpinas en los Pirineos. Algunos otros hemos hecho alguna otra cima en compañía de la familia. Y también otros han tenido otro tipo de compromisos ya sean laborales o musicales. No obstante, parece que hay voluntad de hacer un ‘proyecto Pausoka’: ir paso a paso y hacer de ir al monte todos los fines de Semana una encomiable rutina.
Así, llegamos hasta la primera cima de Pausoka como tal: el Adi.
Allí estaba esperándonos con su cumbre infernal e invernal. Nos propusimos ascender desde Urkiaga. Recorrido fácil por pista. Hayedo precioso. El bosque de Quinto Real es espectacular en cualquier estación, pero aquel día lo era de un belleza insólita: un bosque cristalizado. Las bajas temperaturas de los días anteriores, que habían impedido que nevase porque eran inferiores a los cero grados, se habían cebado con el hayedo y lo habían helado todo, cristalizándolo, desde ramas de árboles al barro mismo y en poco tiempo a nosotros mismos. Todo transcurría tranquilo hasta que abandonamos el bosque. Tras franquear una maravillosa puerta de una alambrada que nos obligó a despedirnos del bosque, pudimos observar la empinada loma que nos esperaba hasta hacer cumbre. Evidentemente esta loma en verano no debe plantear mucho problema, pero cuando se ha convertido en una enorme placa de hielo por la que hay que ascender la cosa cambia. Así, aquello no pintaba fácil. Y menos para los menos duchos con la ascensión sobre hielo. He de ser sincero y decir que para mí y mi pierna, aquello se convirtió en una afrenta personal. Y tras ser vapuleado y ridiculizado por el viento y la furia helada del propio Adi, tras quedar tirado tendido en el hielo como un viejo árbol caído, llegó el momento de demostrarse a uno mismo que puede más si la convicción propia o el desgaste físico y el temporal. Como no podía ser de otra forma, tarde o temprano se hizo cima. La primera de Pausoka. Desafiamos y vencimos: ‘Veni, Vidi, Vinci’ que decían los romanos. La bajada fue rápida, unos más y otros menos, hubo varias velocidades y momentos de descenso. Más veloces, más cómodos, más elegantes o más torpes. Al final coser y cantar, en el sentido más literal: bajamos cantando, y algunos tuvimos que cosernos el pantalón al llegar a casa. Al final, día resuelto tomando un caldico en “la pequeña Suiza Navarra”, Eugi.
Y tras ese ascenso, moralmente de primera, al imperio helado del Adi, una semana más tarde ni cortos ni perezosos nos fuimos para hacer la segunda cumbre: el Erga o Trinidad de Irurtzun. Otro nivel, otras dificultades, otras aventuras, y otras facilidades. Nada que ver con el Adi, pero igualmente divertido. Se ascendió, todos hicimos cumbre. Aunque algunos tuvimos que ponernos en simbiosis y reconciliarnos espiritualmente con la naturaleza. Al final, hasta premio de regalo: ¡piña! Solo nos faltaba el perrito piloto. Porque en la cumbre había de todo: abuelos/as, jóvenes, niños, y casi hasta la abuela motorista.

Bueno, esto sólo es una pequeña memoria de lo que hemos hecho desde noviembre hasta aquí. Para leer crónicas en profundidad habrá esperar a que nuestro reportero gráfico, Xabi Erro, haga algún articulillo de los suyos.
Por lo demás, ánimo. A subir y a salir más al monte.
Espero que ‘pausoka’, paso a paso, vaya a más.
Ongi Ibili guztioi.